lunes, febrero 18, 2002

La veo venir hacia mí, luce tan tierna y hermosa como la primera vez que la ví.
Me ha regalado un beso y una sonrisa; los cuales acepto con gran honor.
Hablo en silencio y le doy gracias a la vida por todo lo bueno que me ha dado y que me sigue dando.
Las horas pasan y no dejo de apreciar todo lo que coexiste en este instante: el inconfundible aroma de un durazno, la fragancia de su piel, su mirada y aquella conversación que la hace única.
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Ayer hablé con mi conciencia y me reveló un secreto: "Estas enamorado"
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Hoy por la tarde me han ofrecido ayuda sin que la hubiese solicitado, justo cuando más la necesitaba.
Ha sido el gesto mas generoso y desinteresado de este día.

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