domingo, marzo 31, 2002

No existe duda alguna que el aspecto físico juega un papel determinante en el mundo.
Desde las culturas más antiguas, la belleza ha sido parte fundamental de la estructura social, organiza una parte de las relaciones sociales y la búsqueda de la belleza siempre ha estado presente en hombres y mujeres.
Sin embargo, los intentos por alcanzar la perfección física generalmente están acompañados de grandes sufrimientos
-- por ejemplo, los tatuajes en las sociedades prehispánicas, los aros y aretes en las comunidades de África o las incómodas fajas (corset) de la época de Luis XV, las ceras depiladoras del siglo XX, las cirugías estéticas, las dietas, los incontables productos que existen en el mercado y que prometen 'adelgazar y perder los kilitos de más', las numerables horas dentro de un gimnasio, etc--.
Y todo para verse 'atractivo/a'.

Esta relación entre belleza y sufrimiento, se refleja perfectamente en la sociedad actual, la belleza es, pues, una constante que a sufrido variaciones pero que se mantiene inmersa como parte fundamental y coercitiva en la sociedad.
La duda que emerge de mi cabeza y exige una respuesta:
¿Cuánto estarías -estaría- dispuesto a hacer para verte -verme- bien?

--
'Se me hace tarde, debo ir al gimnasio, cuando regrese comeré mi complemento alimenticio.'

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