martes, abril 09, 2002

Confesiones y música

Es preciso que confiese de dónde vengo; de ver a Silvia, y siempre con renovado placer, aunque sea la centécima vez. Sobre todo cuando la palabra se hace verbo entre nosotros dos.

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En más de una ocasión me he comportado como un ciego que tiene la verdad enfrente y no puede verla...
Aún no consigo aquella capacidad para saber lo que otros deserían ver en mi (no significa que esté dispuesto a ser un monigote sin voluntad propia) [...]saber lo que otros desearían ver en mi, para lograr conservar todo aquello (una sonrisa, un abrazo, la confianza, la amistad, el amor, la seguridad) que es importante en mi vida.
Espero que implícito sea desplazado por explícito mediante la conjugación de tus palabras.

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Se acaba la papa, se acaba el maíz, se acaba el mundo, pero la cosecha de mujeres nunca se acaba... eso dicen las notas de aquella vieja canción de Mike Laure, que hoy fluye a través de la red mundial y llega hasta mis oidos por cortesía de una estación de radio que emite su señal por internet.

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