viernes, abril 26, 2002

Historias y ambiciones

Doña Sinforosa y Don Estirado tenían una hija en edad de merecer, pero que aún no había merecido nada.
Cierto día le salio un pretendiente, un joven sencillo y de muy modesta condición, tan modesta, que no tenía ninguna.
Fue, sin embargo, a solicitar a la chica en matrimonio.
Cierto día llegó a casa de los padres y dijo: --Vengo a pedir la mano de Seferina --
¿La mano? --preguntó con hosquedad Doña Sinforosa.. luego se volvió hacia Don Estirado y le dijo: Ya ves, es de los que se conforman con poco...

--
No ambiciono lo que no está a mi alcance, porque soy feliz con lo que tengo.

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

Vínculos a esta publicación:

Crear un vínculo

<< Página Principal