sábado, mayo 18, 2002

La hora marcada

Eran las 6 pm, muchas personas se arremolinaban unas contra otras, una mujer con un portafolios en mano, vestida con traje de sastre y apariencia un tanto seria, comenzó a decir en voz alta, a manera de que todos la pudiesen escuchar: "Estamos todos reunidos para celebrar la unión de Soledad y Emilio en matrimonio civil....."
Una vez terminado el protocolo del 'Sí, acepto' ... 'Los declaro formalmente esposos' ... 'Puede besar a la novia' ... dió comienzo un discurso que a leguas se notó que había sido bien ensayado; el discurso decía más o menos así: 'El hombre deberá proveer de sustento moral y económico a su pareja, a quien protejerá y cuidará; La mujer deberá apoyarlo en toda situación, económica y emocional; juntos aprenderán que la finalidad de este matrimonio es el de amarse el uno al otro, convivir con los defectos y virtudes de cada uno y mediante una planificación conciente: preservar la especie...'
Y yo pienso: 'Preservar la especie'...ja! como si estuvieramos en peligro de extinción!!
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La comida, el pastel, la música, las chicas guapas, el baile, el alcohol y las sodas son cosas que nunca faltan en cualquier evento social...
De todas estas cosas tan exquisitas, únicamente disfruté de: la comida, el pastel, la música y las sodas.
No bailé ni una sola pieza, me resulta aburrido estar en una fiesta donde unicamente tocan música 'grupera y guapachosa'.... siempre termino sumido en la silla esperando un poco de techno o por lo menos 'música disco'... para empezar a mover el trasero... y ahi me quedo: esperando.
El alcohol y yo somos enemigos a muerte después de que me causó un gran caos en mi estomago... fue en una noche Diciembre, para ser precisos: La noche de Año Nuevo en 1999.
Las chicas son guapas.. mmmm y si que lo eran, valla, no hay manera de negar su existencia/presencia pero la verdad no ando en busca de algo que ya tengo.
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Lo curioso de esta boda es que Emilio juraba y perjuraba que jamás llegaría a casarse, y ahora a sus 34 años ha demostrado el gran antagonismo de la vida y su homónimo: el destino.
De todo esto concluyo que Cuando llega la hora... nadie se salva.

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