domingo, junio 23, 2002

Pasado para dos

Tengo que enviar un paquete que pesa más de medio kilo a Coahuila, ayer fuí a la paquetería [estafeta] que está tan sólo a 6 calles de mi casa, así que decidí caminar un poco, una de las cosas que disfruto es caminar, sí, caminar, simple y sencillamente: caminar; me gusta porque en esos ratos puedo distraerme un poco, relajar la mente y estirar las piernas.. cuando era pequeño me costó tanto trabajo mantenerme de pie y dar los primeros pasos... hoy lo hago por placer.
De mi casa a la oficina de estafeta el camino puede ser tan ruidoso como cualquier bulevard de esta ciudad o tan tranquilo como cualquier privada, depende del día y la hora.... mientras caminaba ví en el piso un objeto pequeño que brillaba con aquellos colores nacarados que siempre se descubren en una mancha de aceite sobre el pavimento después de una tarde de lluvia... ahí estaba, era una canica, redonda y cascada, solitaria, tremula y olvidada... una canica.
¿De quién sería la canica? jamás lo sabré, de eso estoy seguro, pero... ¿qué representaba la canica para su dueño? posiblemente era un medio de diversion para algún chiquillo que ganó otras canicas por medio de ésta pero después de un tiempo, al verla tan gastada y mellada decidió dejarla a media calle; o quizá era una regalo apreciado, que por culpa de un descuido, falta de atención, accidente o que se yo; le hizo perder su canica más preciada.

Una canica, tan pequeña y tan misteriosa; si la canica pudiera hablar seguramente tendría bastantes aventuras que narrar y posiblemente algún día le contaría a otras canicas que un 23 de Junio un animal bípedo se entusiasmó tanto con ella que le dedicó todo un post.
--
Por cierto, al llegar a la paquetería me llevé la decepción de encontrar sus puertas cerradas.

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

Vínculos a esta publicación:

Crear un vínculo

<< Página Principal