sábado, julio 20, 2002

Lo pequeño e invaluable

He descubierto algo [no, no es la cura contra el cáncer] que podría sonar muy trivial pero me apetece escribir acerca de ello.
Si bien es cierto que en este mundo existen trillones de personas y cada una de ellas posee un carácter, una identidad, una personalidad y una vida misma que es única e inigualable; existe un objeto que duplica en cantidad a estas personas y a pesar de ello, muchas veces pasa desapercibido por todos nosotros, a pesar de que hagamos uso de él a diario, a pesar de que todos tengamos uno a la altura del ombligo en este mismo instante, a pesar de que tú, mi estimado lector hayas pulsado por lo menos dos antes de poder leer estas líneas; apuesto que hace una semana lo usaste, ayer, hoy y más seguro estoy de que mañana seguirás usándolo.

¿Aún no saben de que objeto les hablo/escribo?
Eso pasa porque aquel objeto pequeño y simple ha pasado a segundo término; creo que eso sucede con todas las cosas a las cuales les restamos valor o aprecio solo porque han estado cerca de nosotros por mucho tiempo y permitimos que la rutina las convierta en algo insignificante o que incluso lleguemos a creer que siempre estarán en el mismo lugar.

Si el objeto [del cual aun no digo su nombre] pudiera hablar, seguramente reprocharía con justa razón que todos los días hacemos uso de él y pocas veces nos detenemos a observar su forma, color o tamaño.... [¿pero de que objeto pienso/hablo/escribo?] Hablo de un objeto que está al alcance de tu brazo: los botones.

Hay botones para todo, los hay de plástico, metal, redondos, cuadrados, con agujeros, ovalados, feos, de goma y hasta transparentes.

En este mundo hay más botones que personas, eso se los puedo garantizar porque por lo menos hay un botón por cada persona [el del pantalón].
Si contamos los 6 de la camisa, 4 del reloj, 12 del teléfono, 2 del cpu, 6 del monitor, 3 del ratón, 10 del xmms [winamp], 1 de la cámara fotográfica, 43 de la agenda, 1 del lapicero, 51 de la calculadora, 1 para el seguro de cada puerta, 8 del televisor, 16 del estereo, 1 para el timbre de la casa, etc, etc, etc. y lo multiplícamos por le infinidad de objetos que su funcionamiento depende de un botón y que existen en cada casa, empresa, comercio y zona militar... [hay más botones que personas]

Bienvenidos todos, a un mundo lleno de botones, grandes, pequeños o de cualquier tamaño, pero todos ellos: inteligibles y útiles.
Y con esto se demuestra de manera sencilla que las cosas importantes no siempre son de gran tamaño y que no se puede menospreciar algo por el hecho de ser pequeño o simple.
--
Suplemento: Tambien hay botones voladores [Aquellos que salen volando de la blusa, cuando alguien se agacha para recojer una moneda que se le ha caído]

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

Vínculos a esta publicación:

Crear un vínculo

<< Página Principal