viernes, julio 19, 2002

Me sirve otra taza porfavor...

Hoy [para mí sigue siendo jueves] fui con Silvia a tomar un café, el lugar es poco tranquilo, mucha gente va y viene, chicas que me parecen atractivas pasan por detrás de Silvia, chicos que le guiñan el ojo a ella pasan a mis espaldas, parece un juego, un juego del que nadie se considera partícipe excepto nosotros dos...
No estoy enojado con ella, y viceversa, pero todo parece indicar que las pláticas interminables que antes entablábamos se han ido de vacaciones antes que nosotros y nos han dejado como un par de mudos que se miran y sonríen a medias.
Lo reconozco y no lo niego, que he sido quien interpone una línea delgada y perceptible entre nosotros, me siento en desconfianza, vulnerable y tonto; todo comenzó cuando hablamos/discutimos por teléfono; [yo comenzé] en el peor momento de lucidez [el mayor de estupidez] le dije: -- Silvia: no te compliques la vida, toma el camino fácil-- la afonía se hizo presente unos segundos; con un tono enfadado ella me respondió -- Si quisiera tomar el camino fácil, ya lo hubiera hecho desde hace mucho, pero no lo he hecho porque te quiero mucho y porque tu una vez me dijiste que no me rindiera tan fácil --. Frente aquellas palabras no tuve más que decir, ella tenía la razón [y aún la tiene]. Un profundo silencio que pareció una perennidad y una despedida breve dieron fin a la llamada.

Eran casi las 10:30 p.m y una idea cruzó por mi cabeza -- Si ella no se rinde, yo no tengo porque hacerlo... iré a verla para decírselo y trataré de solucionar la situación -- Salí de casa, abordé un taxi y minutos más tarde, estaba tocando a su puerta. Con palabras entrecortadas, traté de explicarle lo apenado que me sentía; conseguí un rechazo al intentar abrazarla y decirle que la quiero mucho; [con ella no funciona un beso, un abrazo y un te quiero]. En ese momento me sentí como tonto [por haber llevado la relación hasta ese punto], me sentí derrumbado y decepcionado por haber herido a quien amo; salí de su casa y abordé el taxi nuevamente [estaba esperándome]. Esto sucedió hace una semana y hasta la fecha, me siento terrible, lo cual deviene en sonrisas a medias, pláticas exiguas y miradas perdidas en la dureza del suelo.

En cierto instante le he preguntado: -- Ya te aburriste de mi? -- la respuesta más sincera fue -- Creo que nos hacen falta vacaciones; a ti y a mi [..] ojalá tengamos la fortaleza suficiente -- en ese momento no hice algo más que asentir con la cabeza y recibir un abrazo muy fuerte.

Hace unas horas hice una broma con el timbre de su casa... ella se enojó un poco, no creo que sea para tanto, pero de acuerdo a sus razones, parece que me excedí un poquito, pero nada más poquito!! Creo que nos quedamos a punto de lograr nuestra meta [estar una semana sin discusiones].

Ehhh? caray; pero si ya me extendí bastante y lo único que iba a contar es que mientras estábamos en la cafetería, me tomé dos tazas de un delicioso café americano, la consecuencia inevitable de la cafeína es que me ha robado el sueño y me siento 'con mucha energía'. [solo venía a escribir eso, pero como siempre: no puedo callar lo que siento y termino hablando/escribiendo de más, tal vez sea mi mejor/peor virtud]
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Suplemento: Para ella, las vacaciones ya comenzaron.

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