martes, mayo 20, 2003

De alguna manera...



La noche seca y eterna me mantuvo lejos del sueño y el descanso, llegué a la escuela con los ojos inchados, ojeroso y cansado.
La primera persona que ví fue a Silvia, acompañada de Bycho y su novio [Arturo]. De inmediato me pregunto -- Y tu, qué tienes? No dormiste bien? -- pensaba decir -- no he dormido bien... las diferencias entre nosotros no me dejan dormir como quisiera -- pero solo atiné a decir -- No pude dormir --. Me cuesta cierto trabajo decir lo que pienso, más si es una críta dirijida a ella, porque a veces tengo el temor de hacerla sentir mal, o preocuparla de más ya que tengo muy poco tacto para decir las cosas, quizá escribiendo sea mas expresivo que en persona.

Estuvimos en la facultad hasta las 12, luego la acompañe al hospital universitario para hacer una cita. Mientras esperabamos a la doctora, me preguntó nuevamente -- Chiquito que tienes..? te veo muy serio -- le respondí con una evasiva -- nada, tengo un poco de sueño --. Esta mujer maravillosa que tan bien me conoce no dudó en decir -- te conozco, se cuando tienes sueño, cuando estas cansado o cuando algo te preocupa, anda dime ya, ¿qué piensas? no te preocupes si crees que me haras sentir mal o me valla a molestar, es mejor que digas las cosas tal y como son, mata más una duda que una verdad -- En ese momento llegaron a mi mente todos los consejos que he recibido en los últimos dos dias, era tiempo de pasar del entendimiento a la realización, porque cada que leía un consejo [de Ilian, Gabo, Montse, Don Arturo, Arbol, Yushe, y todos los que han escrito por aquí] repetía en voz baja -- tienen razón.. hablar con ella y decir lo que pienso es lo mejor, en cuanto la vea, eso haré --.
Pero estaba ahi, frente a esta mujer hermosa... con la idea clara de mirarla a los ojos y decirle lo que pensaba, pero algo me detenia... no se, las palabras no salían tan fácil, hasta que ella dijo -- Me haces pensar que estas así por algo que dije o hice, ya dime --
En ese momento sentí que las palabras podrían salir de mi boca sin tanta pesadez así que le dije como me sentía y ella... ella comprendió lo que siento, diciendo -- Se que no soy la niña perfecta que tu quisieras y no te pido que entiendas mis cambios de humor, a veces ni yo se porque soy así... a veces no quiero ni que me toquen y no sólo es contigo, en mi casa tambien soy así; no espero que lo entiendas, solo quiero que me tengas paciencia y que sepas que te quiero muchisimo y que me gustas demasiado, hice una elección y esa eres tu... -- Ahi estaba esa mujer, frente a mi, con el corazón abierto; sin trampas, sin mentiras, sincera y honesta como suele ser.
Ella comprendió porque me siento así, y yo, yo comprendí algo muy importante: Comunicación, franqueza, honestidad y valor, son un barredor de tristeza.
--
Gracias [Dios] ... Gracias por darme a esta mujer sin igual; Silvia se llama.. es ella a quien amo y es ella quien me ama.
Gracias

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