viernes, mayo 23, 2003

mmmmmm



La mañana comenzó bastante bien, fuimos a la biblioteca a pedir un 'favor especial' a Irma, la secretaria del director y amiga mía [cuando trabajé en la biblioteca hice buenas amistades] nos prestó un libro bajo condiciones especiales, ya que no hay servicio de préstamo sino hasta la próxima semana, ya que se hace una renovación de las fichas y papeletas de cada libro...

Ella se fue al instituto [en donde da clases] y yo me quedé en la facultad.. cada quien hizo lo que debía y en la tarde nos volvimos a encontrar. Fuimos a casa a comer pipian rojo con pollo [estaba delicioso] yo hice agua de papaya que más bien parecía nectar, por lo espeso... vimos la televisión un rato, hablamos, nos tuvimos mucha confianza, nos abrazamos, jugamos un rato y vimos como la comunicación hace que las cosas vallan mejor y se haga de un dia normal, un día inolvidable.
Afuera caía una llovizna que miramos a través del tragaluz, el cielo nublado fue obscureciendose y nosotros decidimos salir, llegamos a su casa y la conversación se hizo deleitable, comenzamos a charlar acerca de los maestros de la universidad, de sus cualidades, defectos y formas de enseñar, cada quien contaba las experiencias obtenidas, desde la universidad hasta la primaria, en donde nunca faltó el maestro grosero, el que castigaba físicamente, el que regalaba juguetes, el que llevabá más de 3 generaciones enseñando y aún tenía ganas de seguir más tiempo dedicando su vida a la enseñanza...

Dos tazas con chocolate caliente hicieron el ambiente aún más rico... America comenzó a cenar y se integró a nuestra plática, terminamos hablando de cine; desde una crítica a la cinta de Stanley Kubric [Odisea 2000] hasta cintas que aún no se estrenan [Terminator 3]. America se fue y nosotros nos quedamos pláticando, me encanta que siempre hay algo de que hablar, mucho antes existían esos silencios extraños e incomodos que llegan de pronto entre dos personas y no se sabe si romperlo o mantenerlo. Después llego Laura, quien andaba bastante pensativa y callada.
Con tintes de lamento, diré que no tengo el poder para hacer de esas noches, noches eternas e interminables, para poder seguir disfrutando de la conversación interesante, saborear con calma una taza con chocolate, café o té y amar todos los detalles existentes, desde la forma en que el cabello le cae sobre sus hombros hasta la sonrisa que ilumina sus ojos enormes y expresivos...

Algún día.
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Si te quedas mirando el pasado, recordando lo que viviste, tuviste o experimentaste, no tendras tiempo para apreciar lo que el presente tiene para ti

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